“Cada viernes, las reinas del rock recorren la autopista al infierno sin saber si éste será un viaje sin retorno. Pisando el acelerador, sin preocupaciones, jóvenes y libres. Las curvas de Canning Highway las conducen colina abajo hasta la tierra prometida: Raffles Rock bar.”

“Highway to Hell” de AC/DC es desde 1979 la autopista que marca el camino al infierno a todos los rockeros. Una canción con su propia leyenda que evoca como ninguna la esencia de vivir al límite y beber para olvidar, o más bien favorecer, el encuentro con la muerte que espera tras la curva.Una banda de bailarinas de rock

“Highway to Hell” está representada por cuatro bailarinas que toman los roles de cantante, guitarrista, bajista y batería de un grupo de rock.

“Going down, party time

My friends are gonna be there too.”

El tono de la coreografía es festivo, chulesco y algo descarado, y busca la esencia del rock desde su faceta más canalla.

Fotografía: Carlos Santos

La estética de la coreografía es acorde a la idea de banda de música: camisetas rockeras, mallas negras, cinturones de tachuelas, casco de moto y chupa de cuero. Asimismo, se utilizan instrumentos en la introducción y en el final que ayudan a ambientar la escena.

Destellos rebeldes

La coreografía no está planteada como un bloque monolítico, sino que cada bailarina tiene un momento individual durante la primera estrofa y también se recurre a las figuras en pareja y grupo para romper con el tipo de composición lineal en el que el valor se encuentra en la ejecución idéntica de los intérpretes.Hay que recordar que en esta pieza las bailarinas representan roles parecidos, pero en absoluto iguales entre sí, por lo que una coreografía creada desde la premisa de “bailarinas idénticas” (mismo look, mismos movimientos, misma expresión) pierde mucho atractivo.

El tempo de la canción es 116 BPM, que podríamos calificar como medio desde el punto de vista de la danza rock y metal. A diferencia de Painkiller de Judas Priest, ejecutando la coreografía en esta ocasión no se percibe una sensación de gran velocidad.

En la composición también abundan los guiños al público:

  • Poses y gestos chulescos, en diferentes puntos de la coreografía y en consonancia con la letra de la canción.
  • Uso de los instrumentos: en la apertura de la coreografía y en la pose final, dada la dificultad de bailar con ellos.
  • Solo de guitarra: diseñado en dos planos, las bailarinas se dirigen al público por parejas.
  • Figuras de grupo: importante su inclusión para dar en ciertos momentos la sensación de grupo, intercalada con los momentos de protagonismo individual mencionados antes.

Coreografía para todos los públicos

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, cada pieza de rock o metal es un mundo y no todas son apropiadas para ser aceptadas en ciertos eventos.

Sin embargo, “Highway to Hell” como coreografía es la viva representación de lo que existe en el imaginario colectivo como una banda de rock, por lo que es adecuada en todo tipo de ambiente en el que el rock como concepto tenga cabida.

Surge originalmente a comienzos de 2017 como proyecto dentro de la formación coreográfica del centro Morgan East & West y posteriormente se ha representado en la edición española de Gothla en noviembre de este mismo año.

Rockeras en Gothla ES. De izq. a dcha.: Zarina (coreógrafa) y las bailarinas Mila, Verónica Montero, BloodyMary y Olivia.

¡Larga vida al rock… y a sus rockeras!

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