Fotografía de portada: Plastikete

Mosh o slam, circle pit o wall of death… Vamos a hacer un repaso acerca de lo que ocurre cuando el público metalero decide expresarse a través del movimiento a pie de escenario e interaccionar con otros asistentes, creando un movimiento colectivo. Para coreografiar el rock-metal es esencial estar abierto a observar todo lo que ocurre encima y debajo del escenario. ¿Qué movimientos naturales inspira la música tanto a los propios músicos como al público asistente?

MOSH o SLAM

El Mosh, también denominado Slam, es un tipo de baile muy típico en festivales y grandes conciertos en el que los participantes saltan, hacen acrobacias, se empujan y chocan entre sí al ritmo de la música. El público crea un movimiento caótico que se caracteriza por ser enérgico y de contacto, incluso violento. El moshing tiene sus raíces en los pogos de los conciertos de punk, cuyo origen se atribuye a Sid Vicious (Sex Pistols). Es también habitual en conciertos de géneros musicales como punk o ska. Dentro del metal, suele estar asociado a los estilos más agresivos como el trash, el groove o el death metal. Anthrax, uno de los cuatro grandes del trash, introdujo el término en su canción Caught in a mosh en 1987. El moshing normalmente se desarrolla en un área denominada pitmosh pit, cerca del escenario.
El moshing incluso ha despertado el interés de la comunidad científica. En el siguiente vídeo, además de ver imágenes de conciertos, Jesse Silverberg nos explica la física que hay detrás de todo ello.

CIRCLE PIT

En esta variante del moshing, los participantes se mueven en un círculo, en dirección contraria a las agujas del reloj. En el desplazamiento, se mantienen los movimientos enérgicos y agresivos y el contacto entre los partícipes.

WALL OF DEATH

Un nombre muy descriptivo: ¡la pared de la muerte! Aquí el público se divide en dos mitades enfrentadas y, en un momento dado, ambas corren al encuentro en un violento choque. La pared de la muerte puede estar dirigida desde el escenario por la banda de música, que da indicaciones a la multitud de cómo organizarse y marca el momento en que los participantes corren a estrellarse contra la pared humana.


Pared de la muerte en el Hellfest 2014.

COREOGRAFIANDO EL METAL: FIGURAS DE GRUPO

Como coreógrafos, no debemos dejar de lado este tipo de bailes creados por el sentimiento popular. Ciertamente los bailes populares no son bailes de escenario, pero no podemos obviar esta creación colectiva. ¿Cómo podemos aprovechar artísticamente todas estas tendencias de movimiento propias de los conciertos? A nivel coreográfico, podemos traducir todos los movimientos colectivos anteriores en figuras de grupo. Éstas requieren de un cierto número de participantes para su realización y la identidad individual se disuelve en el grupo. Si como directora coreográfica cuentas con suficientes bailarines, puedes incluir estas figuras como parte de la coreografía, especialmente en partes instrumentales agresivas. No conviene abusar de ellas ya que, como todos los bailes de origen popular, están formadas por movimientos muy básicos a nivel técnico.

Protección contra lesiones

El contacto violento que implican todos los movimientos anteriores ha hecho que los propios participantes propogan códigos y recomendaciones para evitar daños físicos. Sin embargo, se siguen registrando incidentes e incluso casos de muerte debido a los riesgos de asfixia y aplastamiento en audiencias muy numerosas.  Por ello, algunas bandas de música se han mostrado contrarias a su realización en sus conciertos.

En un entorno controlado como es un escenario, los riesgos más graves no existen, pero no debemos olvidar la posibilidad de lesiones. Para la ejecución de estos movimientos como parte de una pieza coreográfica recomendaría el estudio de técnicas de lucha escénica, que simulan violencia de manera efectista asegurando la integridad de los intérpetes.