¿Dónde está la autopista que conduce hasta el salón de baile del infierno?

Ésta es la pregunta que ha engendrado mi trayectoria dentro del mundo de la danza. Encontrar esta autopista y recorrerla ha sido mi objetivo principal desde el año 2009. Ese fue el punto de partida en el que, como amante de la danza y la música rock & metal por separado, decidí unir ambos mundos y dedicar toda mi obra coreográfica a estos géneros musicales.

No es un camino sencillo, puesto que solo hay pequeños rastros de las pequeñas incursiones que otros bailarines han realizado previamente. Para llegar a este punto, desde hace 16 años me he formado y practicado diversos estilos, la mayoría de ellos fuera de las enseñanzas reguladas.

Estos estilos han sido fundamentalmente danza oriental, tribal fusión y danza contemporánea, además de teatro enfocado al cuerpo y gesto. Las piedras angulares de mi formación han sido el Centro de Danza Farah Diva (Valladolid), el Centro Morgan East & West (Madrid) y el Estudio de Danza y Arte Cristiane Azem (Madrid). No obstante, he realizado cursos tanto regulares como específicos con multitud de profesores, tanto en España como EEUU, Turquía, Francia, Polonia, y Gran Bretaña. Además, he analizado las particularidades de la música rock & metal con la ayuda de varios músicos y, combinando todo ello, comencé en 2012 a impartir clases de danza en los locales de ensayo Rockland en Madrid.

Fotografía: Nat Enemede

 

Creando la hoja de ruta de una bailarina de Metal

En otoño de 2015 llegó un punto de inflexión en el que la simple creación de coreografías y un pequeño grupo de estudiantes me empezaron a parecer insuficientes: sin una infraestructura que lo soporte y sin una comunidad artística asociada, un estilo de danza muere antes de llegar a nacer. Así que me enfrenté a la tarea de cómo levantar esos cimientos que permitan su crecimiento y consolidación; y nació el proyecto Danza Rock & Metal (Rock & Metal Dance, en su versión en inglés), que he articulado en torno a tres grandes ejes relacionados con la creación artística, la visibilidad de bailarinas y coreógrafas y la investigación sociológica, respectivamente. Puedes leer más sobre este proyecto aquí. De manera complementaria, comencé a colaborar con el director musical Pepe Herrero de diversas formas para dar respuesta artística a muchos de los interrogantes, tanto a nivel musical como escénico, en un intento de retroalimentar la música y la danza de la mejor manera posible. A nivel docente, actualmente imparto talleres de manera periódica en el Centro Morgan East & West (Madrid) y estoy preparando el lanzamiento de un curso online sobre los fundamentos de este estilo.

Fotografía: Zyllan

Una de las cuestiones que pueden plantearse es por qué escoger este género musical, además de manera exclusiva, y no otro. Bajo mi punto de vista, la inspiración no puede elegirse a nivel consciente. La música resuena contigo o no resuena, te impulsa a crear o te cierra los sentidos. La conexión con la música se halla más allá de la técnica: es el lazo más primario entre una bailarina y una canción. Por ello, toda mi obra coreográfica la he dedicado al Rock & Metal durante los ocho últimos años, al ser este género y su cultura relacionada mi resorte artístico principal. No obstante, paralelamente he trabajado para otras directoras en proyectos de diversa naturaleza que, además de proporcionarme una importante base artística, me han permitido introducir elementos interesantes en mi propio estilo.

Otros proyectos

Entre los proyectos más relevantes anteriormente citados se encuentran los espectáculos anuales del Centro Farah Diva de Valladolid, en los que colaboro como directora de escena y guionista, la compañía Excalibur Dance Co. de la bailarina internacional Morgana, de la que soy miembro desde 2013 y que tiene su cita anual más destacada en Gothla España cada otoño, y los proyectos Gálata y Night del Estudio de Danza de Cristiane Azem, representados en grandes teatros de Madrid como el Teatro Nuevo Alcalá y el Teatro Galileo, en los que tomé parte en 2012 y 2014 respectivamente. Como directora artística, mi proyecto de mayor envergadura fuera del mundo del rock ha sido Al Compás de la Memoria, una obra de danza, teatro y música de corte nostálgico y relativa al impacto de la danza en la memoria del ser humano. Esta pieza fue representada en 2009 en Valladolid por un elenco compuesto por más de 30 intérpretes (bailarines, actores y músicos) y una puesta en escena con ocho escenografías diferentes.

“Los felices años 20”, espectáculo del Centro de Danza Farah Diva. Fotografía: Zyllan

 

Contacto

Si eres bailarina de rock y metal o una persona interesada en esta actividad y quieres contactar conmigo, puedes hacerlo en info@danzarockmetal.com o a través de la página de contacto.