Te gusta el Rock y el Metal y puede que ya seas bailarina de oriental, de tribal fusión o de cualquier otro estilo y, aunque no te guste la música que bailas, sigas participando en coreografías y festivales que están lejos a tu verdadero corazón artístico. ¿Por qué?

Sencillamente porque no hay una infraestructura creada alrededor del Rock & Metal para bailarinas que te ayude: por el momento, apenas hay cursos, espectáculos y trabajo con bandas de música, por lo que es fácil engancharse a proyectos más grandes de otras disciplinas de danza. Estos proyectos nos ofrecen una comunidad de bailarinas ya formada, un buen montaje escénico y unas clases regulares a las que asistir todas las semanas que son parte de lo que queremos como bailarinas. Si todo ello estuviera englobado en la subcultura del Rock & Metal sería perfecto. Pero no es así.

Pese a que es genial participar en todo ello, hay bailarinas que sentimos que hay una pieza que no encaja para nosotras: la música. Las que han decidido dar el paso y cambiar de género musical lo expresan así:

“Al estudiar muchos estilos de danza, me di cuenta que no me sentía completa con ninguno de ellos y eso se debía principalmente a la música. Siendo el rock mi música favorita, comencé a experimentar bailarla con una mezcla de todas las danzas que practicaba para el momento, y el resultado me hacía sentir plena.” – Akzara, bailarina de Rock & Metal (Caracas, Venezuela).

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Lo primero, ser conscientes de que el entorno no nos va a ayudar (al menos, a corto plazo). Las profesoras de tribal fusión pueden montar coreografías rockeras de tanto en tanto y podemos acudir a festivales alternativos, pero esto son solo pequeños espacios. Por cada oportunidad de bailar rock, hay cien de bailar tribal fusión.

Lo segundo, también ser conscientes de que nosotras mismas poco a poco también lo vamos posponiendo, al involucrarnos en otros eventos. Cuando nos comprometemos con un gran proyecto escénico, estamos dejando de lado nuestros propios proyectos. Al final, pasa un año más y apenas hemos hecho una coreografía rockero-metalera. O ninguna. Y a la vuelta de unos años nuestra oportunidad de bailar realmente la música que nos gusta se habrá esfumado.

Finalmente, es importante tener presente que las oportunidades no van a llamar a nuestra puerta. Si queremos un evento, tendremos que montarlo nosotras; si queremos bailar en un festival o con una banda de música, tendremos que ser nosotras quienes contactemos con ellos y hagamos una propuesta. Esto requiere mucha energía y proactividad (y también recibir muchas negativas o, directamente, ausencia de respuesta), pero también es una oportunidad al haber aún tan pocas personas en la escena de la danza. Aún hay mucho por crear.

Con Pepe Herrero (Stravaganzza) en Gothla ES 2015

 

¿Y si no sé bailar?

En ese caso, tienes de partida un inconveniente: necesitas tiempo para aprender. Sin embargo, también tienes una ventaja: puedes empezar directamente a bailar Rock & Metal sin pasar por otros estilos. Todo es cuestión de empezar 🙂