Shajara es una bailarina procedente de Chicago (EEUU) y afincada en Madrid (España). Además de su faceta como bailarina de rock-metal, es bailarina de otros estilos, escritora, traductora y profesora de idiomas. Su formación académica incluye Grados en Antropología y Escritura Creativa y un máster en Estudios de Oriente Medio y Norte de África.

La entrevistamos para conocer a fondo a esta ecléctica artista creadora de BellyRock, un formato de espectáculo que ha contribuido enormemente al nacimiento de la danza rock-metal en España.

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 Sus comienzos y trayectoria…

Una bailarina residente en España pero nacida al otro lado del océano se enfrenta a muchas dificultades…pero también aúna lo mejor de dos mundos. Háblanos un poco de tu etapa anterior en EEUU como bailarina y de tu llegada a España.

Crecí en una ciudad en las afueras de Chicago, en la que no había absolutamente ninguna oportunidad de aprender danza oriental cuando yo era niña. De hecho, la primera vez que vi un anuncio de una clase en mi ciudad natal fue hace tan solo 10 años, y se tratataba de un curso muy básico de nivel iniciación. De adolescente, hice un par de años de artes marciales y tiempo después saqué algunos videos y libros sobre danza oriental de la biblioteca. No fue hasta que tenía 26 años, cuando me trasladé a Chicago, que empecé a estudiar danza del vientre en una escuela. Antes de eso, mi escasa experiencia se había reducido a eventos y talleres esporádicos que se ofrecían en mi universidad. ¡Debo decir que envidio a las bailarinas que viven en ciudades cosmopolitas y pueden empezar de jóvenes!  Cuando yo cumplí los 30 años, la mayoría de mis profesoras de baile eran de mi edad.

Mi primer trabajo como bailarina fue en Chicago junto a una orquesta. Aprendí muchas cosas: siendo bailarina principiante tenía que preparar dos coreografías de 15 minutos cada una con música orquestal, así que se trataba más bien de danza interpretativa/teatralizada. Eso abrió mis ideas sobre lo que se podría llegar a hacer dentro de la danza oriental. Es curioso ver cómo cuanto más se mete la bailarina en el mundo competitivo de la danza, más propensa es la persona a ser autocrítica. En aquel momento y a pesar de mis limitaciones técnicas, la confianza en mí misma estaba por las nubes.

En mi trayectoria como bailarina, ha habido varios momentos clave. Uno de ellos fue pasar la audición para un espectáculo de variedades de una compañía de Chicago. La pieza que utilicé, inspirada por The Indigo,  fue una fusión vaudeville con un polisón y un abanico de flamenco con la canción “Via con me” de Paolo Conte.

Comencé a bailar rock en un ambiente en el que se animaba a la bailarina a ser atrevida y ecléctica.

Una vez dentro de la compañía, tenía que crear una coreografía nueva cada dos semanas como máximo, y fue muy duro, pero la vez un gran aprendizaje. La mayor parte de mis compañeras eran de burlesque, por lo que, créeme,  aprendí cómo romper algunas reglas de la “policía de la danza del vientre”. Este también fue el momento en que comencé a bailar rock, en un ambiente en el que se animaba a la bailarina a ser atrevida y ecléctica.

Otro punto de inflexión para mí se produjo cuando conocí a Andrea, una gran amiga que era cantante profesional y violinista en Chicago. Las dos compartíamos la misma visión artística: éramos poco convencionales y cosmopolitas y nos gustaba a ambas la literatura. Juntas creamos numerosos espectáculos de cabaret en el que mezcábamos músicas del mundo, teatro, comedia y varios estilos de danza. Finalmente, fundamos nuestra propia compañía Vaulted Chamber Productions, que yo he continuado en solitario estos últimos años debido a que Andrea y yo actualmente vivimos en diferentes continentes y eso nos impide seguir trabajando juntas.De nuestra unión nació también nuestro primer show de danza rock-metal, del que hablaré más adelante.

Los dos últimos momentos clave que quiero destacar se produjeron ya en Madrid. Uno de ellos fue el comienzo de mis clases con Lucia Wegner (Chandra), que no solo me enseñó a construir mi vocabulario dancístico sino que también me animó a experimentar musical y artísticamente. El segundo ocurrió la primera vez que asistí al espectáculo de danza Gothla España, en el que vi actuar a la bailarina Teardrop con una canción de heavy metal.  Ése fue el momento en que me dije a mí misma: “Eso es exactamente lo que yo quiero hacer. Quiero transmitir esa sensación.”

Bailar conecta el cuerpo, la mente y el alma como pocas cosas pueden hacer.

Después de esto, la danza tomó un significado muy personal para mí, y eso cambió mi vida. Comencé a verme a mí misma de una manera diferente y interactuar también de otra manera con los demás. Creo que todas las mujeres del mundo deberían bailar, ya sea de manera informal o formal, ya que conecta el cuerpo, la mente y el alma como pocas artes o actividades atléticas pueden hacer. La danza reafirma el poder y la fuerza que todas tenemos, porque la danza va de adquirir y perfeccionar habilidades, de auto-expresarse y del alma, no de tener un cuerpo o una cara perfectos. La danza recuerda a todas las mujeres que su belleza es única.

Y nació…BellyRock!

En 2013 creaste BellyRock en un país extranjero y sin prácticamente apoyos. Una apuesta muy arriesgada. ¿Podrías hablarnos de tu idea y motivación en aquel momento?
Cuando vine a vivir a España en 2011, era mi cuarta vez en el país, y antes también había vivido en otros países aparte de EEUU. Una de las razones por las que quería vivir en Madrid es porque es un buen lugar para ser artista: es una ciudad llena de historia, vida noctura, teatros, inspiración y mucha gente con talento. Tuve suerte de que otras bailarinas estuvieran interesadas en trabajar conmigo porque no hablaba con fluidez castellano y, además, era una extranjera tratando de organizar un espectáculo en en un país que no era el mío. Estoy muy agradecida de haber recibido tanto apoyo por parte de la comunidad de bailarinas en España.

De vuelta en Chicago, ya acumulaba cierta experiencia organizando shows y trabajando para una compañía, así como co-produciendo espectáculos de cabaret con Andrea. Hacía tiempo que quería bailar versiones tribales o étnicas de canciones de heavy metal, porque tenía la impresión de que muchas de ellas tenían este tipo de influencias. Pensaba, por ejemplo, en las influencias indias en “Wherever I may roam” de Metallica, o el ritmo tribal de “Trust” de Megadeth. ¿Por qué no bailar estas canciones al estilo tribal fusión? Le propuse esta idea a Andrea y ella estaba deseando llevar a cabo el experimento. Así fue como nació un show denominado Raqs  n´ Roll. La primera edición incluyó versiones hindúes, árabes y reggae de canciones de metal y, a nivel instrumental, voz, violín, bajo y batería sintetizada.

Un año después, Andrea se marchó de Chicago, así que decidí producir Raqs n´Roll por mi cuenta. Quería imprimirle un toque más metálico que en la primera edición, así que puse un anuncio buscando músicos, incluyendo un guitarrista eléctrico. Uno de mis requisitos era que la vocalista fuese una mujer porque uno de mis objetivos era feminizar el tradicional mundo masculino del heavy metal. Los músicos se mostraron increíblemente comprometidos con la idea y todos nos lo pasamos muy bien con el proyecto. Las actuaciones incluyeron tanto tribal fusión como danza oriental, burlesque clásico y moderno, y trucos como caminar sobre cristales o tragar fuego.

Cuando volví a España, tenía la aspiración de recrear el mismo binomio danza-música rock&metal que tan bien me había funcionado en Chicago. Sin embargo, la cultura de las artes escénicas no es la misma en este país. En Madrid hay muchos aspirantes a músicos, actores y bailarines profesionales, gente esperando salarios pro y escenarios de prestigio, pero no una gran cultura del Do It Yourself como en Chicago. Chicago está saturado de bailarinas creando y produciendo sus propios shows, algunas de los cuales alcanzan niveles excepcionales gracias a su esfuerzo. Allí no es ninguna vergüenza empezar en lugares pequeños. Siempre me he preguntado por qué el mundo de la danza no tiene más similitudes con el mundo del rock, en el que prácticamente todas las bandas empiezan en un garaje. La filosofía DIY ha contribuido enormemente a mi visión de espectáculos como Raqs n’ Roll y BellyRock.

En Chicago hay una gran cultura del Do It Yourself.

No es necesario decir que no fui capaz de encontrar una banda, ni siquiera un grupo de músicos independientes, para llevar a escena Raqs n´Roll en Madrid, pero afortunadamente no había falta de bailarinas motivadas. Básicamente, yo quería algo que me permitiera crecer como bailarina, un lugar donde la danza rock-metal pudiera ser apreciada, y una oportunidad de compartirlo con otras bailarinas interesadas en lo mismo. Así es como nació BellyRock.

Bellymetal

Primer cartel de BellyRock, en su primera edición denominado BellyMetal

 

Organizaste BellyRock con una periodicidad prácticamente mensual entre 2013 y 2015 ¿Cómo fue ese camino de tres años que ha contribuido tanto al nacimiento de la danza rock-metal en España?

La respuesta corta y sincera es: ¡agotador! Decidí organizar BellyRock mensualmente principalmente para mejorar mis propias habilidades como bailarina. Quería sentirme más cómoda en el escenario y alcanzar mi máximo nivel. En aquella época, tuve problemas físicos serios que me hicieron ver que nunca llegaría dentro de la danza a un nivel técnico profesional. Ensayar todos los días empeoró un problema médico que ni siquiera sabía que tenía y tuve que reducir significativamente mis horas de ensayo.

Había sido apasionante bailar rock y metal durante muchos años. No tiene precio coreografiar canciones que me han encantado desde niña y reinterpretarlas a través de la danza. BellyRock y su predecesor Raqs n´Roll han sido inmensamente terapéuticos para mí. Una de las razones para lanzar un show de rock-metal fue empoderarme yo misma en un momento emocionalmente difícil. Es lo que creo que la danza rock-metal es: empoderamiento para una misma, especialmente en un mundo que ofrece pocas oportunidades a las mujeres para ello.

El año pasado decidí focalizar mi energía en un proyecto diferente, Cabaret Noir, y dejé BellyRock en manos de mis compañeras. Estoy muy contenta de que el show continue y explore nuevos horizontes. Aunque haya dejado de organizarlo, es estupendo seguir participando como bailarina en BellyRock.

Shajara como bailarina de rock-metal

Centrándonos en tu faceta de bailarina, cuéntanos un poco más acerca de tu trabajo dentro de la danza rock-metal.

Recuerdo la primera vez que bailé heavy metal. Fue en un espectáculo de variedades organizado en un bar de rock, así que preparé ua danza con espada para la canción “Symphony of Destruction” de Megadeth. ¡No podía creerme la reacción tan positiva del público! Fue una de las coreografías más retadoras que había preparado hasta la fecha. Las canciones de metal son extremadamente dinámicas y sufrí para cuadrar movimientos de danza oriental con las diferentes partes de la canción. Pese a ello, el alto grado de aceptación por parte de la audiencia me animó a intentar bailar música rock más a menudo.

La primera vez que bailé heavy metal fue una danza con espada con la canción Symphony of Destruction de Megadeth

Mi segunda actuación con música rock fue con la canción “Ess” del grupo Jadal, una banda de heavy metal de Jordania. Si hay alguna bailarina de danza oriental intentando experimentar con heavy metal, le recomiendo encarecidamente esta canción. Dura menos de dos minutos y combina la darbuka árabe con la guitarra eléctrica, creando un auténtico “metal oriental”. Una vez más, al público le encantó y en ese momento me planteé bailar casi exclusivamente rock y metal. Si tuviera una guitarra eléctrica y pudiera garantizar la aceptación del público, creo que no habría nada mejor que ver su sonrisa, sus palmas al ritmo de la canción y el rugir de  los aplausos posteriores.

Shajara

Con el tiempo, el tipo de música que prefiero bailar ha evolucionado, como es natural, así como mi fuentes de inspiración. Cuando comencé a bailar rock, escogí bandas que me gustaban especialmente de adolescente, bailando canciones como “Burn in Hell” de Twisted Sister, y “Wherever I may roam,” “Enter Sandman,” y “Devil’s Dance” de Metallica. Pero algunas de mis canciones de metal favoritas están tan llenas de ira o sentimientos depresivos que no me siento cómoda ensayándolas todos los días. En los últimos años empecé a coreografiar el electro-rock de Depeche Mode, otro de mis grupos favoritos desde siempre. También, mezclando el dark cabaret con la danza rock-metal, he bailado versiones jazz de canciones de Nine Inch Nails y Marilyn Manson. Desde que me mudé a España me convertí en una gran fan de la música de Leo Jimenez, tanto de la actual como de la pasada. Hace unos años creé una coreografía con la canción “Máscara de Seducción” del grupo Stravaganzza. Recientemente la he reformado completamente, simplificándola para acomodarla a un traje de baile diferente, y adaptándola a mi inspiración y estado de ánimo actuales. Este trabajo coreográfico es un ejemplo de mi estilo fusión de dark cabaret y danza gótica. Como parte del vestuario, elegí zapatos de tango y una falda estrecha y apretada, lo que sin duda restrigió mi fluidez de movimientos y movilidad.

¿Cuáles son las mayores facilidades y dificultades con las que te encuentras a la hora de coreografiar este tipo de música?

Algunas personas dicen que el heavy metal es la “música clásica moderna” debido a su complejidad, técnica y dinamismo. En cierto modo creo que es verdad, y es lo que hace que escucharla sea una experiencia poderosa. Es lo que la diferencia de la música utilizada en danza tribal fusión, la cual tiene una estructura más simple. Las canciones de metal son impredecibles. Suelen tener una introducción con 3 o 4 frases, puentes, un solo de guitarra y un final como cierre. Los ritmos son típicamente rápidos y, sobre todo, los movimientos dancísticos deben hacer justicia a la potencia y dinamismo de la música. Ésta es la parte más dura: hay canciones que ni siquiera he comenzado a coreografiar porque siento que antes necesito estar preparada.

En mi opinión, es la intensidad de los movimientos lo que caracteriza lo que yo considero danza rock-metal. Movimientos exagerados, potentes, impactantes, atrevidos y a veces, arriesgados son los que concuerdan con una canción de heavy metal. Head bangs, patadas, caídas repentinas, backbends, aperturas de piernas y saltos y golpes secos son algunas de las cosas que he tratado de integrar en mis coreografías. Una vez el presentador de un espectáculo me dijo: “Pensé que harías una voltereta en el escenario”. Lol!

Movimientos exagerados, potentes, impactantes, atrevidos y a veces, arriesgados son los que concuerdan con una canción de heavymetal.

Por otra parte, las canciones de heavy metal suelen contarnos una historia. Creo que puede ser relativamente fácil, o al menos útil, utilizarla a la hora de coreografiar. El mensaje suele ser claro y el trabajo consiste en visualizar los movimientos que transmiten ese mensaje.

Cuando coreografío, normalmente me pregunto: ¿Quién es el personaje que cuenta la historia? ¿Hay alguna película, libro o personaje de teatro en el que pienso cuando escucho este tema? ¿Cómo cambia mi estado de ánimo, si acaso cambia, según va pasando la canción? ¿En algunos puntos la canción da un giro hacia la tranquilidad, la locura, la seducción o la ira? ¿Cómo puedo expresar esto a través del movimiento? Las canciones de heavy metal son un guion en sí mismas. Solo es cuestión decodificar el mensaje y traducirlo al lenguaje del cuerpo.

Las canciones de heavy metal son un guion en sí mismas. Solo es cuestión decodificar el mensaje y traducirlo al lenguaje del cuerpo.

Algo que me ha inspirado en la danza rock-metal es simplemente ver músicos de metal con buen dominio del escenario. Mucha parte de lo que transmite un concierto de heavy metal tiene que ver con el comportamiento y movimiento en el escenario de los músicos, especialmente del cantante. Movimientos de pelo, posturas de guerrero y gestos de poder son parte de la puesta en escena del heavy metal.  De niña, me encantaba este videoclip de Dee Snider subido al capó de un un coche y, de mayor, creé un movimiento de danza basado en aquella escena.

Aquí en Madrid, tuve un profesor de cabaret que cuando nos habló sobre el concepto de dominio del escenario, utilizó a James Hetfield como ejemplo: todo lo que James necesitaba hacer era entrar en escena y alzar los brazos para que un estadio entero se rindiese a sus pies. Por eso digo que la danza rock-metal empodera, porque transmite el mismo dominio que un concierto de heavy metal. Es algo que la intérprete proyecta, aunque los nervios es cierto que también se cruzan en su camino.

La danza rock-metal empodera, porque transmite el mismo dominio que un concierto de heavy metal.

En Chicago trabajabas con un grupo de metal. ¿Podrías hablarnos un poco más de esa colaboración? ¿Has realizado algo similar aquí en España?

Como mencioné anteriormente, la banda de rock-metal con la que trabajé en Chicago fue una colaboración específica para el show Raqs n´Roll. Lo interesante fue que los músicos nunca habían trabajado juntos. Los escogí uno por uno y ellos aprendieron la música. A algunos de ellos los encontré a través de Internet y con otro par había hablado después de uno de sus conciertos. De hecho, tuvimos dos baterías y dos cantantes diferentes debido a que teníamos seis actuaciones en total y no todo el mundo estaba disponible en todas las fechas. Los músicos tuvieron un comportamiento fantástico y les debo mucho por todo el tiempo y esfuerzo que invirtieron en el proyecto.

Nuestro repertorio incluía canciones de grupos como Metallica, Megadeth, Rammstein, Marilyn Manson, AC/DC, Ratt, Alice in Chains y Slayer. Cada bailarina escogía la canción que quería bailar y los músicos la aprendían a tocar. La versión de Rammstein “Mein Teil” interpretada por dos cantantes fue absolutamente maravillosa. ¡La experimentación puede derivar en cosas increíbles!

Siendo un show DIY como era, teníamos medios audiovisuales limitados y grabamos nosotras mismas el espectáculo. Lo compilé en una demo para que todos pudiéramos tener un recuerdo. El audio es del primer show piloto (música étnico-tribal con violín) y de las versiones rock-metal posteriores:

Como mencioné anteriormente, también en Madrid intenté durante uno o dos años buscar músicos o incluso una banda completa para llevar a escena un show de danza y música similar. Sobre la base del gran número de músicos que me contactaron, puedo decir que tuve la sensación de que lo que buscaba la mayoría era algo que los catapultase a un nivel superior en su carrera musical, y consideraban que Raqs n´Roll no contribuía a ello. Estos shows son experimientos artísticos con muchos componentes que necesitan meses o años de compromiso para alcanzar la calidad necesaria para llevarlos a escenarios de prestigio.

En España, el trabajo con grupos aún es muy escaso, aunque no inexistente. Sin embargo, esperamos que esto cambie en un futuro. ¿Hay algún grupo en especial con el que te gustaría colaborar como bailarina?

Siendo sincera, y por supuesto dentro de lo razonable, colaboraría con cualquier grupo que estuviera interesado en mi trabajo. Por supuesto, hay bandas cuya música me encanta, pero eso no quiere decir que ellos vean la danza rock-metal como algo deseable en sus conciertos. Lo principal que tenían en común todos los músicos de Raqs n´Roll era que apreciaban el concepto de espectáculo. Sin esta visión, la colaboración puede resultar una experiencia descompensada y vacía. No me considero bailarina profesional y, teniendo esto en cuenta, espero que una banda respete mi estilo individual y nivel.

Otra cosa que tengo en mente cuando me planteo colaborar en conciertos de música en vivo es que la danza rock-metal puede acaparar mucho espacio escénico. Ya es complicado bailar en escenarios de rock sin la banda, con los instrumentos retirados hacia el fondo, cuanto más con los músicos en escena. Me gustaría añadir, y sin juzgar este hecho, que también siento que hay muchas bandas de metal y rock cuyo ego es tan grande que no se plantean incluir bailarinas solistas que ocupen el centro del escenario, lugar reservado para cantantes y guitarristas. Hay un conflicto de intereses.

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Una vida artística tan intensa como ecléctica

Aunque tu trabajo en danza rock-metal ha contribuido mucho a la escena, no es una pieza única en tu trayectoria artística. ¿Qué otras actividades realizas dentro del mundo de la danza y en qué otros proyectos estás involucrada?

Considero la danza como mi segunda pasión, sobre todo debido a que empecé muy tarde en la vida y no la he elegido como camino profesional. La primera es la escritura creativa: un sueño que he perseguido toda mi vida. Por ello, estudié un grado en artes especializado en Escritura Creativa. Lo mejor de escribir y bailar es que utilizo diferentes partes del cerebro y éstas se retroalimentan constantemente. Muchas veces busco inspiración para mis coreografías en los libros, películas y personajes de teatro, así como emociones que estoy explorando a través de la escritura creativa. Y también mi escritura de ficción es muy corporal: me encanta hablar sobre gestos y movimiento, y bailar me ayuda a ser consciente de estos matices del comportamiento humano.

La escritura fue lo que me inspiró también a crear Cabaret Noir, el cabaret-vaudeville de estilo oscuro que he citado anteriormente y que está fuertemente basado en una historia cohesionada. La habilidad de la presentadora de crucial en este show. Tenía la sensación de que, a diferencia de BellyRock, este formato podría ser llevado más fácilmente a un contexto teatral. Organicé Cabaret Noir durante un par de años en espacios pequeños pero, debido a la falta de tiempo, lo he dejado en standby. Para que alcance su máximo potencial, necesitaría un/a director/a de teatro, además de mi guion, y actualmente no tengo ni los recursos económicos ni los contactos para llevarlo a cabo.

Mi interés por la danza oriental surgió inicialmente de mi fascinación por la cultura de las regiones de la que es originaria. Estudié antropología y tengo un Máster en Estudios de Medio Oriente y Norte de África.

La danza oriental es una danza folklórica, lo ha sido siempre. La gente la baila en fiestas y bodas. No recuerdo en qué país fue, pero una vez una amiga me comentó que en las bodas hay competiciones para ver quién puede hacer el backbend más bajo ¡mientras hacen drops de cadera!

Al mismo tiempo, la danza oriental como profesión tiene una mala reputación en muchos países del Norte de Africa y Oriente Medio. Durante un viaje a Egipto, fui a un club nocturno donde actuaban una cantante y una bailarina y ¡era la única mujer entre el público! Por esta razón, he querido llevar mi interpretación de la danza oriental tan lejos de la danza oriental clásica como fuera posible. Es lo que ha hecho el tribal fusión; ha mezclado muchas danzas étnicas con danzas modernas europeas y norteamericanas y se ha ramificado en muchos estilos distintos. Estoy completamente a favor de la innovación artística; es como se han desarrollado siempre las culturas. Considero que podemos mezclar elementos de la danza, el vestuario y la música de muchas civilizaciones diferentes para crear algo con lo que nos identifiquemos a nivel personal.

Estoy completamente a favor de la innovación artística; es como se han desarrollado siempre las culturas.

Una de mis pretensiones es organizar shows benéficos, ya que hay muchas causas hoy en día que tienen una gran necesidad de apoyo. Soy una gran defensora de los derechos de los animales, así como de los derechos humanos en todo el mundo. Me llega especialmente al alma el caso de los refugiados que cruzan todos los días el mar en botes tan inseguros. Es horroroso y realmente injusto. Vivir cerca del Mediterráneo crea en mí un sentido aún mayor de empatía hacia lo que ocurre en esta zona del mundo. Estamos en el siglo XXI: nadie debería morir en el mar por escapar de una guerra civil. Por ello, decidí donar una parte de los fondos recaudados por Cabaret Noir a MOAS (Estación de Ayuda al Migrante por Mar), así como crear conciencia de esta cuestión fundamental relativa a los derechos humanos. Creo firmemente que todo arte debe sevir a una causa mayor debido a que considero que los artistas son a menudo las personas más progresistas  y humanitarias que hay.

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Puedes contactar con Shajara a través de su web oficial o su Facebook: 

Web oficial: shajaradance.com

Facebook: facebook.com/shajaradance

Canal YouTube: shajaradance

Vaulted Chamber Productions (BellyRock & Cabaret Noir): vaultedchamber.weebly.com