El proyecto Danza Rock & Metal (castellano)/Rock Metal Dance (English) nace formalmente en otoño de 2015, después de varios años de trabajo de creación e investigación coreográfica explorando estos géneros musicales. Actualmente se articula en torno a tres grandes ejes: la creación artística, la visibilidad de las bailarinas y coreógrafas, y la investigación sociológica.

1. Danza Rock & Metal: bailando al compás que marca Lucifer

El primer eje y pilar del proyecto es la creación artística, basado en el desarrollo de técnica de danza específica para el género musical y la elaboración de coreografías y puestas en escena.

El alfa y el omega de la danza es escuchar la música y transformarla en movimiento*. Una idea muy simple de expresar y extremadamente complicada de ejecutar. Coreografiar es ver la música, es dotar de significado a la segunda parte de la palabra audiovisual.

Coreografiar es ver la música, es dotar de significado a la segunda parte de la palabra audiovisual.

El metal tiene un cierto carácter primitivo, guerrero, salvaje…Sin duda, bailarlo es una experiencia muy diferente que contrasta, por ejemplo, con lo aéreo y etéreo del ballet o con el carácter social y festivo del Rock & Roll.

El metal tiene su propio groove y puede apreciarse claramente cuando cientos de metalheads mueven al unísono su cabeza. Ése es el groove del metal, el que lo diferencia de swing, del jazz o del hip hop, y que inspira, a nivel muy básico, movimientos binarios y agresivos. Los tambores del infierno: una llamada a la guerra.

No obstante, la miríada de estilos desarrollados dentro del Rock & Metal hace necesario tener en cuenta un amplio abanico de matices. Por supuesto, no es lo mismo bailar thrash o death metal que hard rock o metal sinfónico. Cada subgénero tiene unas peculiaridades musicales, una estética, unas temáticas asociadas…Estudiar qué comparten y en qué se diferencian a nivel de movimiento es uno de mis objetivos. Las infinitas ramificaciones de la música hacen la investigación a su vez infinita. Sin embargo, a los ojos del intérprete es una oportunidad. Para los bailarines que aprecian los sonidos duros y pesados, es fácil encontrar un subgénero acorde a sus gustos e incluso aprovechar sus conocimientos en otras danzas a partir de fusiones con otros géneros. Así, un bailarín de hip-hop puede optar por el rap metal, un bailarín de butoh sentir cierta conexión con el death y uno de danza clásica, aprovechar todas las orquestaciones del metal sinfónico. En definitiva, el Rock & Metal provee de tal riqueza musical que es sencillo para el bailarín encontrar su inspiración.

El metal tiene su propio groove y puede apreciarse claramente cuando cientos de metalheads mueven al unísono su cabeza.

A nivel técnico, mi principal objetivo es definir mi propio repertorio dancístico de Rock & Metal. Contar con un repertorio de danza con pasos bien definidos y codificados es esencial para que un estilo pueda transmitirse y desarrollarse. Los pasos de un estilo son piezas que, ensambladas, crean una coreografía. En cuanto a la manera de trasmitir este conocimiento, después de varios años impartiendo clase en los locales Rockland de Madrid a un pequeño grupo de alumnas, en 2016 decidí abrir un estudio onlineLa práctica de la actividad aún es reducida y las personas interesadas se encuentran muy repartidas geográficamente. Además, producir todo este material audiovisual tiene utilidad para mí no solo como escuela, sino como baúl de todo mi trabajo pasado, presente y futuro en relación a la danza vinculada al Rock y el Metal.

*Esto no ocurre así en todos los estilos, pero sí en aquellos en los que la danza se origina a partir de la música.

 

2. Reinas del Rock & Metal: el ejército de bailarinas de Satán

El segundo eje del proyecto es Reinas del Rock & Metal, un espacio para dar visibilidad y difusión a aquellas bailarinas y coreógrafas que actualmente trabajan con este género musical en todo el mundo, independientemente de cual fuese el estilo de partida a partir del cual dieron el salto artístico: danza oriental, tribal fusión, pole dance, ballet…El resultado se refleja en una serie de entrevistas que ahondan en el corazón artístico de cada una de ellas y la promoción de sus actividades en una agenda abierta a todas las que lo deseen.

La gran mayoría de bailarinas proviene de estilos de danza en los que, ante la falta de regulación por parte de academias oficiales, existe una gran libertad creativa, como es el caso del Tribal Fusión. Sin las restricciones técnicas, históricas e incluso morales que imponen las enseñanzas reguladas, cada bailarina individualmente opta por definir su propio estilo conjugando la técnica dancística, la música, el vestuario y la escenografía más acordes a sus gustos y personalidad. Esta libertad creativa es la que a mí también me ha permitido recorrer el terrero del Rock & Metal a base de giros, headbangings, ondas y caídas. Tropezando a veces y acertando otras, pero siempre encontrando el siguiente escalón a través de la experimentación. El mapa que no existe solo puede crearse a través de la exploración de lo desconocido.

En cuanto a los eventos, actualmente hay muy pocos especializados en este tipo de danza. Uno de ellos es BellyRock!, creado en 2013 en Madrid por la bailarina estadounidense Shajara y actualmente a cargo de Almudena Valdeolivas. BellyRock! ha recorrido  salas de la escena como VKaos y Julia Rock y ha formado parte de pequeños festivales de música rock y metal. El festival de danza alternativa Gothla, con ediciones anuales en España, Reino Unido, Italia, USA, Brasil, México, Chile y Argentina, también suele incluir algunas coreografías del género. Más recientemente, en 2017 ha nacido TribalRock Fusion, dirigido por la bailarina Maridark.

Por último, una de las grandes carencias que experimenta la danza Rock & Metal es su falta de representación en los conciertos, a diferencia de otros estilos como el pop, en los que sí hacen uso de todos los recursos visuales a su alcance, en especial en los grandes shows. No obstante, algunas bandas sí trabajan regularmente con bailarinas, como Myrath, Moonspell u Orphaned Land. Por otra parte, también el mundo de la danza ofrece oportunidades a los músicos que quieran acompañar en directo a las bailarinas, a veces formando un equipo de igual a igual, como el dueto brasileño Duabus Artibus, o de las maneras más inverosímiles, como mi participación junto con el músico y compositor Pepe Herrero (Stravaganzza) en el festival Gothla España. Pepe Herrero subió al escenario no solo como autor de la canción coreografiada, sino como parte de ella. Una manera diferente de experimentar su propio arte.

Sin prisa pero sin pausa, la danza poco a poco crea su lugar en la escena. Mientras, a la espera de un nuevo eclipse de danza y música, frente al espejo de la sala de ensayo se escucha: “Tócala otra vez, Satán…”.

3. Women In Metal: explorando los límites del territorio

El tercer eje de Danza Rock & Metal es Women in Metal, un estudio de investigación sociológica acerca de la escasa presencia femenina en el mundo del metal en los roles de artistas y empresarias. Al margen de comprender, y en ocasiones compartir, las problemáticas que afectan específicamente a la mujer en la escena, como coreógrafa el valor absoluto del número de intérpretes me resulta vital. Si no hay artistas femeninas, tampoco hay bailarinas, por una mera cuestión de proporción. Sin un número suficiente de bailarinas no puede desarrollarse el estilo ni llevar a escena un proyecto dancístico de cierta envergadura. Sería deseable contar también con un número parejo de bailarines, pero a lo largo de mi trayectoria en el mundo de la danza he coincidido con muy pocos intérpretes masculinos, por lo que veo poco probable que esta tendencia se iguale o revierta a corto plazo. Por esta cuestión práctica, me centro actualmente en el trabajo con mujeres a nivel interpretativo. No obstante, esto no significa que no vaya a tener en cuenta la aportación artística y la opinión de los hombres de la escena del rock que, por otra parte, son una inmensa mayoría cuando de música se trata. Dentro de este proyecto, otro de mis objetivos es conocer los motivos de los músicos acerca de la ausencia en general de la danza, el teatro y el trabajo de expresión corporal en sus conciertos, aunque poco a poco el número de trabajos en esta línea aumenta, en un interés creciente de dotar a sus shows de recursos visuales.

Women In Metal no es un espacio de crítica sino un espacio de reflexión sobre todos los aspectos anteriores cuyo objetivo último es animar, por una parte, a los intérpretes escénicos (ya sean músicos, bailarines o actores) a explorar más allá de los límites establecidos para su arte; y por otra, a fans de la música a formarse y buscar un hueco, aunque sea pequeño, como parte del espectáculo. En definitiva, un espacio para crear un arte más inclusivo y participativo dentro de la escena del Rock & Metal del siglo XXI.